Ya no paro tanto en casa, como no tengo ordenador tengo que salir a buscar un teclado, menos mal que tengo cerca un cibercafé, lo malo es que, a no ser que acuda a él a horas poco frecuentadas, me suelo encontrar con una orda de niñatos enfebrecidos por el porno, los juegos violentos y ruidosos y enganchados al messenger.
Hoy por la mañana, al volver a casa, me encuentro con una sorpresa desagradable.
He salido tempranito para aprovechar que los colegios tienen recogidos a los niños y así poder darme una vueltecita virtual, me había dejado abierta la ventana de mi dormitorio para ventilarlo y al entrar en él, ya de vuelta, me he encontrado unos pelos sospechosos en el suelo, al pie de mi ventana y, es más, al fijarme bien vi que seguían entrando por ella más y más pelos negros y rizados acompañados de pelusillas grises.
No tuve otra opción que asomarme a la ventana y al mirar para arriba vi a mi vecina de arriba, la Eli, que sacudía energicamente una alfombrilla de esas peludas que algunos tiene a pie de cama.
Cerré mi ventana y salí disparado escaleras arriba para pedirle explicaciones, llame a su timbre y me abrió con cara de sorpresa.
-Hola vecino, buenos días ¿Que le trae por aquí?
-Buenos días tenga usted, vengo para preguntarle por unos pelillos que han entrado por mi ventana casualmente justo cuando usted estaba sacudiendo su alfombrilla.
-¿Y que quiere decir? ¿Que esos pelos son mios acaso?
-Es que da la casualidad que además de ver como caían, esos pelillos son negros y rizados como los que adornan su cabeza y las cabezas de su marido y de sus hijos, yo vivo solo y no tengo ese tipo de pelo. No creo que sea necesario encargar esta investigación a los del C.S.I. para llegar a la misma conclusión a la que he llegado yo. Lo menos que podría hacer es pasar la aspiradora antes de sacudir su alfombra.
-Bueno, mire usted señor Chisme, yo no se a que pelos se refiere pero por lo que veo es usted un maleducado, todos conocemos su fama de metomentodo y no creo que tenga derecho a venir a mi casa a decirme como tengo que limpiarla.
-Hombre, si su método de limpiar supone un sistema para ensuciar la mía, como usted comprenderá, no lo puedo tolerar, si así lo hiciera podríamos suponer que si hoy limpia su alfombra mañana bien podría usted tirar por la ventana la basura o los líquidos de un orinal.
-Por favor, que descaro, ya se lo diré yo a mi marido cuando vuelva del trabajo, habrase visto, adiós muy buenas, que tengo muchas cosas que hacer.
Así se despidió mientras me daba con la puerta en las narices, y yo le grité desde el otro lado de la puerta:
-Si, si, dese prisa y si tiene usted un mínimo de decencia debería bajar a recoger sus pelos y sus pelusas, so tía ....
Me callé porque no me gusta montar espectáculos en medio del pasillo y regresé a mi casa sumamente enojado dispuesto a recoger yo mismo los asquerosos residuos que mi vecina había esparcido a los cuatro vientos como si fuesen semillas, las semillas del diablo si acaso.