
Muchos me conocen pero nadie sabe como soy en realidad, no pueden imaginarse lo que siento. Yo tampoco puedo ir por ahí contando cosas sobre mí, solo dejo que vean de mi lo más superficial, la fachada. Lo que pienso, lo que siento, mis aficiones y mis vicios solo yo los conozco, no soportaría que nadie más estuviese al tanto de todos esos datos.
Aparentemente mi vida es tan normal, tan aburrida que parece vulgar, pero solo aparentemente.
Los pocos amigos que conservo son tales por pura casualidad, no hice nada para ganarme su amistad ni tampoco lo hago para conservarla y mucho menos para fomentarla. ¿Por qué iba a hacerlo? Mi sentido de la amistad, simplemente no existe. Yo no tengo amigos, son solo conocidos que en un momento dado me entretienen, me ayudan o acompañan y que infaliblemente acaban por aburrirme y estorbarme. No les despido ni me peleo con ellos, solo dejo que el tibio lazo que nos une se seque, como si dejase de regar un geranio, lo vería a menudo, lo tocaría pero sin hacer nada por él, sin mover ni un dedo, no me molesto ni pierdo el tiempo y poco a poco, muere.
No me apena, por lo tanto no sufro cuando desaparecen de mi vida, me hacen un favor como si fueran buenos amigos.
En realidad puede que les convenga, si existe algo de cariño en el fondo de mi corazón lo expreso de este modo, alegrándome cuando desaparecen de mi vida, una vez que empiezan a estorbarme podría ser peligroso permanecer cerca de mí.
Cualquiera que me conozca, después de hablar conmigo unas cuantas veces, en el trabajo o en cualquier otra situación, pensaría que no soy una persona violenta ni peligrosa, más bien lo contrario, tímido, apocado e incluso cobarde, incapaz de matar ni una mosca, un poco raro, eso si, pero ¿quién no es raro hoy en día?. Cada cual tiene sus cosas, el que más o el que menos posee una manía evidente o incluso algún vicio oculto e inconfesable.
Aparentemente puedo pasar por un tipo normal, con manías como rascarse la cabeza o escupir antes de orinar, pero todo el mundo sabe que eso no es peligroso, incluso hay algo que no le he dicho nunca a nadie porque me da vergüenza, me encanta mear en la ducha. Y eso es todo, os preguntareis, que tiene esto de interesante un tío vulgar que mea en la ducha, que aburrimiento verdad, si es cierto, esto es lo que hay.